Esa cuestión llamada innovación

UNA MIRADA A LA INNOVACIÓN, EN LA COLUMNA DE OPINIÓN DE RICARDO DÍAZ CORTES, DIRIGENTE SOCIAL, ORGANIZACIÓN ESTE POLVO MATA

 

Hace muchos años, cuando yo recién estaba titulado se hablaba de una reforma a la educación. Eran los tiempos de los primeros gobiernos de la concertación que prometían cambiarlo todo, mejorarlo y traernos la tan mentada alegría prometida. Fue ahí cuando comencé a oír por primera vez la palabra “INNOVACIÓN”. Era la promesa de un cambio, era la mejora que nos traería lo nuevo, era la esperanza de introducir modificaciones en nuestras prácticas que traerían novedades.

Recuerdo muy bien el título del seminario al que nos invitaron: “Innovación en el aula”. Era un gran salón con un caballero impávido e inmóvil que con tono monótono nos mostraba distintas experiencias didácticas, cual más espectacular.

¿Qué saqué en concreto? Primero que yo nunca sería innovador pues no se me ocurriría nunca algo tan espectacular y distintivo en mis clases. O sea tener un notebook para cada alumno y generar grupos de discusión online en esa época era algo casi imposible. Otra cosa que saqué en claro fue que el caballero que traía la innovación era lo menos innovador posible. O sea una persona que solo habla y habla sin permitir que sus interlocutores interactúen, no era lo que se veía en sus imágenes.

Ya más viejo entendí que la innovación no era para nada lo que me contaban o lo que suelen decirte. No es necesario ser algo muy fuera de lo normal para ser innovador, ni tampoco hay que hacer grandes aspavientos en el tema, la regla es más simple: No hagas lo que hacen todos, simplemente cambia lo que sea necesario para hacer mejor las cosas.

El ejemplo más claro es lo que ocurrió con los Pronto Copec. Antes de la década de los 80 las estaciones de servicio atendían solo a los vehículos. De pronto alguien se dio cuenta que dentro de esos autos venían personas y que las personas iban al baño. Ahí cambió su forma de hacer negocio. Su éxito no radica en haber hecho algo extraordinario, sino en darse cuenta que un detalle tan simple nadie lo había visto antes.

Es así como descubrí que era posible innovar, simplemente cambiando la forma de mirar lo que nos pasaba y atreverse a hacer pequeños cambios que nadie más hacía. Pero lo mejor fue que pude enseñarles a mis alumnos que era posible cambiar las cosas, partiendo por los pequeños detalles. Total los grandes logros solo se consiguen empezando por las pequeñas cosas que tenemos a mano. Es simplemente una cosa de actitud.

 

Ricardo Díaz Cortés

Docente, dirigente Social

Este Polvo Mata

 

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