La evolución del emprendimiento femenino en nuestra región

UNA MIRADA DESDE LA DIRECTORA REGIONAL DE SERNAMEG, CLAUDIA MENESES, Y LOS AVANCES Y DESAFÍOS MÁS ALLÁ DEL EMPRENDIMENTO

por Claudia Meneses, Directora Regional de SernamEG Antofagasta

El año 2010, en el mes de abril, recientemente asumida como seremi de Economía, Fomento y Turismo, tuve la oportunidad de ofrecer las palabras en la presentación del informe “Mujeres y actividad emprendedora región de Antofagasta 2008-2009 / GEM”, realizado por la Facultad de Emprendimiento y de la Pyme de la Universidad Católica del Norte, donde destaqué la actividad emprendedora, por el incremento de casi dos puntos en la evolución de ésta y el crecimiento de empresarias establecidas, resaltando el hecho que en el periodo 2010-2014 las mujeres comenzaron a emprender por oportunidad y no por necesidad.

Las emprendedoras antofagastinas estaban motivadas por el deseo de independencia y de oportunidad por el desarrollo de la actividad económica, muy pujante en esos años, considerando además de tener tasas de pleno empleo en nuestra región, escenario diferente al cual nos enfrentamos hoy, donde nos cuestionamos respecto del emprendimiento femenino en la región, el por qué las emprendedoras no pueden sustentar en el tiempo sus negocios, ni se ha podido avanzar en la disminución de la brecha de género en materias económicas o el por qué no se han generado espacios de conexión y aprendizaje que permitan aumentar las posibilidades de éxito para cada una de ellas.

Si consideramos que la región tiene la menor tasa de participación laboral femenina a nivel país, sumado al incremento de un punto de desocupación de las mujeres en un año, como consecuencia de aquellas que se encuentran cesantes y aquellas que buscan trabajo por primera vez, tiene directa relación en cómo cada una de nosotras logra conectar su propósito, objetivo y/o misión, de tal manera de disminuir la brecha de género y aprovechar las oportunidades que nos brinda la región.

Para superar estos cuestionamientos es necesario avanzar como sociedad, apartando los estereotipos y culturas patriarcales de tal manera de permitir espacios de mayor participación, involucramiento y toma de decisiones para las mujeres.

A medida que aportemos ideas,  abramos espacios, compartamos experiencias, diseñemos lineamientos, identifiquemos oportunidades e implementemos un cambio social que permita generar igualdad y equidad para nosotras, en todos los ámbitos, sin necesidad de tener beneficios adicionales por sobre el sexo opuesto, sino sólo tener la oportunidad de demostrar que valemos lo mismo y que ambos somos capaces, considerando las diferencias naturales de género, es cuando comenzaremos a quitarnos el miedo y abrir las rígidas estructuras que amplíen los modelos y expandan la visión de generar los espacios que orienten el avance hacia una sociedad justa y equitativa en materia de género y oportunidades.

Las políticas públicas deben apuntar a implementar acciones colaborativas que generen competencias y que brinden espacios que permitan mayor participación al género y que estos hechos decanten en la anhelada autonomía económica, principal motor que permite alejarse de la pobreza, de un entorno de violencia, de auto valencia y/o de auto valoración. Sin duda hemos logrado derribar grandes barreras, sin embargo aún estamos muy lejos de posicionar a las mujeres en equidad al hombre, de tal manera de alcanzar los mismos niveles, participaciones y toma de decisiones que los hombres, ante semejantes condiciones.

Para que la igualdad entre los géneros pase a formar parte de la percepción del mundo que las niñas y los niños tienen, es fundamental cambiar el marco cultural que subyuga a las mujeres, a fin de destacarlas como modelos a seguir en profesiones y oficios habitualmente dominados por hombres.

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