Mujeres subrepresentadas

A PROPÓSITO DE DÍAS DE AGITACIÓN, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS, LA COLUMNA DE LA DIRECTORA REGIONAL DE SERNAMEG, CLAUDIA MENESES

por Claudia Meneses, Directora Regional de SernamEG

Las relaciones basadas en el respeto son uno de los componentes de la paz social. Respeto en el entendido que las personas deben ser consideradas al momento de tomar importantes decisiones; respeto al prevalecer variables vinculadas con las inteligencias y capacidades por sobre condiciones biológicas; basados en esta premisa es que las mujeres debemos ampliar nuestra respresentatividad en cada ámbito de la sociedad.

En el ámbito político, por ejemplo, y desde que fuera promulgada la ley de Cuotas hace dos años, la presencia de las mujeres en ambas cámaras del Parlamento aumentó a un 23% promedio. En el espacio productivo, en nuestro país el 27,4% de los cargos gerenciales en empresas son ocupados por una mujer. Mujeres en directorios de empresas públicas dejó de ser una meta imposible de superar (40%), sin embargo en las empresas que conforman el IPSA no existen presidentas de directorio y sólo el 5,8% de sus entidades tienen a una directora.

Podríamos debatir con mayor acuciosidad si las mujeres, por el sólo hecho de serlo, tienen más o menos capacidades para realizar tareas específicas en iguales cargos de un trabajador, pero lo que no podemos permitir es que la condición de un sexo sobre otro sea actualmente mero motivo de discriminación, por ejemplo, en la asignación de sueldos, y prerrequisito para relegarlas en puestos de mayor jerarquía. Es acá donde el Estado debe interceder para corregir estas graves vulneraciones.

Como SernamEG propugnamos por difundir y promover las políticas públicas que apuntan a implementar acciones colaborativas que generen competencias personales y brinden espacios que permitan mayor participación al género femenino. Ello debiese decantar en una creciente autonomía económica, principal motor que permite superar la pobreza, alcanzar la auto valencia y/o auto valoración.

La sociedad no puede restarse al aporte de las mujeres. Con la voz y las obras de una mujer, la comunidad se enriquece cultural y productivamente. Hace bastante tiempo que demostramos ser capaces, pero esta inclusión o consideración se ha dado de forma sistemática sólo hace poco tiempo. Es nuestro deber como Servicio velar por que este proceso, en franca evolución, no retroceda.

Chile es un país demandante y conciente de sus demandas. De esa forma hemos logrado derribar barreras que se  creían imposibles, como igualar la cantidad mujeres y hombres en las universidades; sin embargo, aún estamos lejos de posicionar a la mujer en plena equidad al hombre, de tal manera que logremos alcanzar los mismos niveles de participación en los espacios de toma de decisiones.

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